Teoría del ciclo de vida

Teoría del ciclo de vida es un conjunto de relatos, dividido en cuatro partes más una intro:
1.- Perversidad 2.- Everest 3.- Ficción 4.- Así

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lunes, 13 de junio de 2011

La perversidad

Es un concepto sugerente. Puede ser tan atractivo como detestable. Pero indudablemente es tentador, y en la novela en obras trata de haber mucho de eso:

El paraíso debía ser aquello. El paraíso debe estar lleno de chicas en bikini dispuestas a nadar constantemente, y si no, dispuestas a dejarse caer ante el sol. Pero como los rayos del sol aún eran débiles y el agua estaba fría, decidían sentarse en círculo y charlar. De qué hablarían las chicas. De quién. Sería yo, serías tú. Siempre nos imaginábamos en las pequeñas mentes mientras sonreían ante lo que otra había dicho. Es un misterio. Sigue siéndolo.

Pero para ejemplos, palabras mayores: Lolita de Nabokov.
Se busca, se busca a Dolores Haze,
pelo castaño, labios escarlata.
Edad: cinco mil trescientos días.
Profesión: ninguna o “estrellita”

¿Dónde te escondes, Dolores Haze?
¿Por qué te escondes, Dolores Haze? […]
¿Hacia dónde corres, Dolores Haze?
¿De qué está hecha la alfombra mágica?

¿Quién es tu héroe, Dolores Haze?
¿Otro de esos actores de gorras azules?
¡Oh los días fragantes, las playas con palmas,
y los coche, los bares, Dolores mía
Dolores, cómo duele esa victoria automática! [...]




Y un par de poemas: Las niñas, de Felipe Benítez Reyes.
Llegan con los tacones sucios del barro de los parques, con un perfume espeso de flores venenosas.
Llegan con gafas negras radiantes, despeinadas; la noche las recubre con un palio morado.
Toman licores densos con aires de tragedia.
Tienen nombres de diosa, de colonia o de gato.
No son invulnerables a las historias tristes y huyen de madrugada, como lunas esquivas.

Y un extracto de Alumnas, de Juan Cameron
Me tratan de señor estas mujeres.
Bromean con mi edad
como si nada ocurriera en la piel cuando es octubre.
Y ellas abren los ojos y ventanas

Me tratan de señor y se iluminan
las piernas con el sol y la sonrisa.
Yo escucho susurrar sobre los años
así una tibia sala en primavera.

Cosas que me hacen sentir mejor: Lolita.
Cosas que me hacen recaer: La nostalgia.

lunes, 9 de mayo de 2011

Vetusta Morla & Jorge Drexler

Poco tienen en común salvo que coincidieron en este fin de semana en Málaga. Más allá de gustos y disgustos, más allá conciertos, prevalecen sus letras:

“con vivos, muertos, brindando juntos por un año más. Un año menos que dolerse de esta herida y de esta luz”



“desde ahora mismo y aquí, hacia donde quieras que estés, parte de mi alma parte a tu encuentro”




Cosas que me hacen sentir bien: Jorge Drexler.
Cosas que me hacen recaer: El auditorio de Málaga.

jueves, 28 de abril de 2011

Murakami y El gran Gatsby

Se estrena la adaptación de Tokio blues (Norwegian Wood), y hay un pasaje que me fascina de la novela, aquél que habla de El gran Gatsby.

A los 18 años, mi libro favorito era El centauro, de John Updike, pero cuando lo hube releído varias veces, perdió su chispa y cedió la primera posición a El gran Gatsby, de Fitzgerald, obra que continuó encabezando mi lista de favoritos durante mucho tiempo. Tomar El gran Gatsby de la estantería, abrirlo al azar y leer unos párrafos se convirtió en una costumbre, y jamás me decepcionó. No había una página de más. “¡Es una novela extraordinaria!”, pensaba. Me hubiera gustado hacer partícipes a los otros chicos de tal maravilla. Pero a mi alrededor no había nadie que leyera El gran Gatsby. Dudo que lo hubieran apreciado. En 1968 leer El gran Gatsby no llega a ser un acto reaccionario, pero tampoco podía calificarse de encomiable.

Pese a todo, conocí a una persona que había leído El gran Gatsby, y nos hicimos amigos precisamente por ello. […] Nos conocíamos de vista, ya que vivíamos en la misma residencia, hasta que un día en que yo estaba leyendo El gran Gatsby en un rincón solado del comedor. Él se sentó a mi lado y me preguntó qué leía. “El gran Gatsby”, le dije. “¿Es interesante?”, me preguntó. Le respondí que lo había leído tres veces, pero que cuanto más lo releía más párrafos interesantes encontraba. “Un hombre que ha leído tres veces El gran Gatsby bien puede ser mi amigo”.

Tan amigos como era Gastby del narrador Nick Carraway, que así lo refleja en el fascinante final.

Gatsby creía en la luz verde, el orgiástico futuro que, año tras año, aparece ante nosotros… Nos esquiva, pero no importa; mañana correremos más deprisa, abriremos los brazos, y… un buen día…

Y así vamos adelante, botes que reman contra la corriente, incesantemente arrastrados hacia el pasado.

Cosas que me hacen sentir bien: El gran Gatsby.
Cosas que me hacen recaer: Los goles de Messi.

jueves, 27 de enero de 2011

Chico conoce a chica, chica conoce a chico

Me apasiona este subgénero. Podría llamarlo comedia romántica pero ese término ha quedado devaluado por los engendros que suelen hacer Jennifer Anniston y compañía, así que ahí va una selección de lo mejor de lo mejor:

El graduado (1967) de Mike Nichols

Hay muchas películas anteriores, pero para mí el comienzo o la cumbre es El graduado, esa obra maestra en la que Dustin Hoffman comienza realmente a vivir tras graduarse y enamora a Katharine Ross y a su madre, Anne Bancroft, que para siempre será la señora Robinson.
─Ben, ¿qué estás haciendo?
─Yo diría que ir a la deriva, aquí en la piscina.
─¿Por qué?
─Porque resulta cómodo ir a la deriva.


500 días juntos (2009) de Marc Webb

Es la última de todas y se está convirtiendo en un clásico moderno con esa historia de desamor entre Tom y Summer, entre Gordon-Levitt y Zooey Deschanel, donde el mundo está al revés, el chico busca el compromiso y ella no, hasta que... una historia de desamor.



Adventureland (2009) de Greg Mottola

También reciente, con Jesse Eisenberg vengando a todos los perdedores, llevándose a la chica. Para el crítico Alejandro G. Clavo Adventureland “es una película cumbre, de lo mejor que el cine americano ha ofrecido en esta década que se cierra […] Mottola filma la adolescencia como si fuera un periodo amargo, sumamente triste […] Jóvenes melancólicos que graban cintas de música triste a la chica de la que están enamorados, que escuchan a The Velvet Underground o a Bowie."

Algo en común (2004) de Zach Braff

En este caso es Natalie Portman de la que estamos enamorados, y quién no lo haría, Zach Braff cae en este caso con la ayuda de The shins: “The shins van a cambiar tu vida” y lo hizo, pero estaba Natalie de por medio.

Once (2006) de John Carney

Once es una historia más madura, donde la música juega un papel si acaso más importante, pero los devaneos son menos visibles, propio de los años que se acumulan en nuestra esperanza. Glen Hansard y Marketa Irglova traspasa el amor de la pantalla a la realidad y a la música con The swell season.


Annie Hall (1977), Manhattan (1979), Todo lo demás (2003), de Woody Allen

Pero si hay que hablar de amor maduro, cualquier película de Woody Allen es propicia para ello, con las clásicas donde Woody es el eterno aspirante o a las más recientes, especialmente Todo lo demás, donde Jason Biggs está perdidamente atado a Chrstina Ricci, y quién no lo estaría.

Pero volvamos a Annie Hall:
"Me di cuenta de lo maravillosa que era y de lo divertido que fue conocerla, y pensé en aquel viejo chiste: Un tipo va al psiquiatra y dice "Doctor, mi hermano está loco. Se cree que es una gallina". Y el doctor dice "Intérnelo". El tipo responde "lo haría, pero necesito los huevos" Bueno, supongo que eso es lo que pienso sobre las relaciones. Son completamente irracionales, locas y absurdas. Pero supongo que insistimos con ellas porque la mayoría necesitamos los huevos"

jueves, 13 de enero de 2011

The drums: Hay tanta literatura en el rock...

...más que en muchas grandes obras. Eso es lo fascinante, que en unas pocas palabras, más allá de la melodía que la acompaña, puedas decir tanto. The drums es un ejemplo de ello, en su disco debut deja algunas canciones memorables. De todas ellas, me impacta Best friend.

You are my best friend and then you died, when I was twenty-three and you were twenty-five. You are my best friend and then you died, and How will I survive, survive, survive, survive? And everyday I waited for you, and everyday on the top of your car.

I had a dream of you. You were drifting away. You were sailing in the ocean just drifting away. And I know you´re gonna be ok, cuz I can see it in your eyes, your eyes, your eyes, your eyes, and I know I´m gonna survive, survive, survive, survive.




Páginas: 56 (novela), 53 (teatro)
Canción de referencia: Best friend, de The drums.
Película de referencia: Adventureland, de Greg Mottola.

viernes, 7 de enero de 2011

Llevarla en el corazón

Se va a cumplir un año del terremoto en Haití, momento idóneo para recordar y luego volver a olvidar. Pero el cólera nos la trajo de nuevo al primer plano… para luego olvidar. Yo, en cambio, recuerdo especialmente ese terremoto y la cobertura que se dio por ser mis primeros días en Las Cabezas de San Juan. Es triste que los acontecimientos se recuerden por circunstancias personales, pero así es la forma de ser del individuo. Albert Camus pareció escribir este extracto de La peste para este momento.

Por otra parte, Tarrou, cuando volvía por la noche, estaba siempre seguro de encontrar en el vestíbulo la figura sombría del sereno que se paseaba de un lado a otro. El sereno no cesaba de recordar a todo el mundo que él había previsto lo que iba a pasar. A Tarrou, que reconocía haberle oído predecir una desgracia, pero que le recordaba su idea del temblor de tierra, le decía: “¡Ah, si fuera un temblor de tierra! Una buena sacudida y no se habla más del caso… se cuentan los muertos y los vivos y asunto concluido. ¡Mientras que esa porquería de enfermedad! Hasta los que no la tienen parecen llevarla en el corazón”.

Páginas: 56 (novela), 41 (teatro)
Libro de referencia: La peste, de Alber Camus.
Película de referencia: La chaqueta metálica, de Stanley Kubrick.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Lo nuevo de Astrud

Hablaba de reciclar, de si era posible o idóneo utilizar textos anteriores a tiempos actuales, a otras obras que quizás la necesiten o quizás no. Casualmente escucho Popular, una canción de Astrud, que eso mismo parece hacer en Lo nuevo, un disco en el que reinterpreta sus canciones con la ayuda del Col.lectiu Brossa.

"Por qué lo viejo es lo nuevo, y lo culto, popular..."




Páginas: 56
Versos: 427/500
Canción de refencia: Popular, de Astrud.
Película de referencia: Lilith, de Robert Rossen.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Premios y concursos

¿Cómo premiar el arte? ¿Quién es el mejor? Bajo esa premisa es fácil considerar el premio como un reconocimiento más cercano a lo azaroso que al mérito puramente estilístico, por ser éste prácticamente imposible de establecer. Desde cualquier certamen de Ayuntamiento a los Oscar o el Nobel.

Pero la capacidad de sintetitzarlo todo nos hace elegir la mejor película o escritor como forma de promoción más que por cuestiones de calidad. Con ello la capacidad de cometer grandes errores al estilo
- Obama Nobel de la Paz,
- Rocky gana el Oscar a Taxi driver y a Todos los hombres del presidente,
- The Wire no gana ningún Emmy ni Globo de Oro,
- o cualquier premio musical del tipo Grammy o MTV Awards.

Y El Planeta, si es que a eso se le puede llamar concurso, los premios deportivos, los premios del público, el Turner...

Todo esto viene como excusa para todos los premios que me he presentado y nunca he ganado ni ganaré. No saben evaluar mi talento. Como la III Edición del Premio Poesía Joven RNE así como otros de relatos cortos, que en este caso surgen como forma de dar salida a todos esos escritos guardados en archivos perdidos y en otro blog y que pronto iban a morir en el próximo virus, al estilo:

Me quedo conforme

Sólo espero que, al final, todo esto te merezca la pena.
La tortura, el sacrificio, la bala extraída y vuelta a disparar sobre mi pecho.
Sólo espero que te divierta, querida.
Si así fuera, me quedo conforme.


Páginas: 56.
Versos: 394/500
Canción de referencia: Selfmachine, de I blame Coco.
Libro de referencia: El rayo que no cesa, de Miguel Hernández.
Película de referencia: El político, de Robert Rossen.

jueves, 18 de noviembre de 2010

El desencanto de Huckleberry Finn

En el mejor pasaje de Las aventuras de Tom Sawyer, Huck hacía ver a Tom el desencanto que le producía una vida plena con todas las comodidades que se puede imaginar para la época. Ese desencanto trata de plasmar todo el mundo (uno mismo incluido) pero pocos autores lo consiguen con la facilidad y simpleza de Mark Twain en boca de Huckleberry Finn.

─No es para mí; no estoy hecho para eso. La viuda es buena para mí y cariñosa, pero no puedo aguantarla. Me hace levantar a la misma hora justa todas las mañanas; hace que me laven, me peinen y cepillen hasta sacarme chispas; no me deja dormir en el cobertizo de la leña; tengo que llevar es condenada ropa que me estrangula, Tom: parece que no me deja entrar el aire, y es tan condenadamente fina que no puedo sentarme, ni tumbarse ni echarme a rodar; hace ya… años, parece, que no me he dejado resbalar por la entrada de un sótano; tengo que ir a la iglesia, y sudar y sudar; ¡no resisto aquellos sermones! Allí no puedo cazar una mosca ni mascar tabaco, y todo el domingo tengo que llevar puestos los zapatos. La viuda come a toque de campana, se acuesta a toque de campana, se levanta a toque de campana…; todo se hace con un orden tan atroz que no hay nacido que lo resista.

─Pues mira, Huck, todo el mundo vive así.

─Eso no cambia nada, Tom. Yo no soy todo el mundo y no puedo con ello. Es horrible estar atado así. Y la comida, le viene a uno demasiado fácilmente: ya no me tira el alimento. Tengo que pedir permiso para ir a pescar, y para ir a nadar, y7 hasta para toser. Además, tengo que hablar tan por lo fino que se me quitan las ganas de abrir el pico; y todos los días tengo que subirme al desván a jugar un rato, para quitarme el mal gusto de la boca, y si no me moriría, Tom. La viuda no me deja fumar ni dar gritos; no me deja quedarme con la boca abierta, ni estirarme, ni que me rasque delante de la gente […] Y, ¡maldita sea mi suerte!, ¡no para de rezar todo el tiempo! Tenía que largarme, Tom; no había otro remedio. Y además iba a empezar la escuela, y yo tenía que ir; y eso no puedo sufrirlo. Mira, Tom: ser rico no es lo que se dice por ahí. No es más que reventarse y reventarse, y sudar y más sudar, y querer uno morirse cuanto antes. En cambio, esta ropa es de mi gusto y esta barrica es de mi gusto, y no estoy por dejarlas.


Páginas: 56
Libro de referencia: Las aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain.
Canción de referencia: Sexy, sexy, sexy, de Julio de la Rosa.

lunes, 25 de octubre de 2010

Describir como describe Delibes

"Jamás en la vida había contemplado éste una tan soberana belleza concentrada en un simple cuerpo humano. La envolvía una grácil aureola como si se tratase de algo inasequible. Tenía el pelo muy negro, recogido en dos cocas por detrás de las orejas. Éstas eran pálidas, rematadas por unos lobulillos rosados y carnosos de los que pendían unos pendientes fulgurantes que avivaban su sensualidad. Del óvalo de su cara, apenas sin maquillar, resaltaban sus pupilas verdes muy vivas, enmarcadas por unas pestañas espesas y oscuras. Su nariz pequeña, un poco respingona, se elevaba sobre unos labios graciosamente curvados que se separaban uno del otro, como de pena, cuando su dueña tenía que hablar o sonreír. En estos casos exhibía dos filas de dientes muy blancos y cuidados.

Pero tal vez lo que más llamó la atención de Sebastián fue el cuello torneado, firme y larguísimo de aquella muchacha. Emergía del abrigo de pieles con una rotunda seguridad de sí mismo, con la orgullosa convicción de saberse cimiento y sostén de la cabeza más hermosa de la tierra. Sebastián pensó muy seriamente que de otórgasele la gracia de poder rozar con sus dedos aquella columna mágica y tensa no le sería posible evitar un desmayo.

La joven vestía y calzaba con elegancia y naturalidad. Nada resultaba forzado en ella. Podría afirmarse que había nacido envuelta en aquel espléndido abrigo y calzada con aquellos zapatos. Cuando hablaba, todos sus miembros y hasta sus ropas participaban de su actividad; ayudaban a endulzar frases moduladas y persuasivas que escapaban de su boca fluída, naturalmente…"

Y la aportación del constructor de la novela en obras: "Tiene una curiosa mirada. Unos ojos extraños. La cara limpia, transparente, ni colores ni disfraces. Un pañuelo al cuello. Un pelo corto admirable.

Junta sus manos. Desplaza un dedo por su piel. La uña avanza una y otra vez la cada vez más maltrecha piel. Un círculo rojo se forma en torno a sus movimientos. Es deliciosa en sus pequeños detalles, en su labio mordido, en sus rodillas flexionadas. "

Páginas: 54.
Libro de referencia: Aún es de día, de Miguel Delibes.
Película de referencia: The last kiss, de Tony Goldwyn.

jueves, 14 de octubre de 2010

Felices 50

Las obras han cumplido 50 (páginas). Ya es más de lo que uno esperaba. Caminan con extrema lentitud, pero sigue caminando. Acecha consantemente la idea de abandonar, pero siempre vuelvo a retomar. No le encuentro demasiado sentido, pero Woody Allen decía "ayer vi El séptimo sello y hoy Gritos y susuros. Cuando veo sus películas, me pregunto qué estoy haciendo"

Los días pasan con mayor naturalidad
– Noche del miércoles 15 de septiembre

Los días pasan con mayor naturalidad. Cada acto no me recuerda a nada. Ya es todo un milagro. Verte no me supone recordar. Mari Ángeles no evoca en mí los sueños por ella. La ciudad es distante, justo lo que me gusta. Me miras con esa cara de “yo llevaba razón, te ha venido bien”. Pero trato de disimular mi tranquilidad. Me hago el nervioso, camino y escribo, aunque ya no es sobre aquello, escribo sobre cualquier cosa imitando mi aspecto de necesitar afecto. Es hora de comenzar.


Páginas: 51
Libro de referencia: Conversaciones con Woody Allen, de Eric Lax.
Canción de referencia: Ellas me llaman de usted, de Los directivos.
Película de referencia: Punto límite, de Sidney Lumet.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Describir como describe Keats

Cuando en esta novela en obras llega el momento de la descripción de alguna de las chicas, siempre recurro a eso de sus cabellos ondulados, su sonrisa innata o cualquier chorrada por el estilo. Aprovechando un estreno sobre su (corta) vida, Manuel Hidalgo recogió una de sus cartas esta monumental descripción de su (futura) amada.

“¿Queréis que os hable de la señorita Brawne? Es como yo de alta, su rostro es fino y ovalado; algunas de sus facciones carecen de simpatía. Se peina bien, su nariz es delicada aunque de expresión algo dolorida; su boca, buena y mala a la vez. Está mejor de perfil que de frente. Su rostro no es redondo, sino delgado y pálido, pero no se le notan los huesos. Tiene una figura graciosa y sus movimientos están también llenos de encanto.

Sus brazos son hermosos, sus manos bastante feúchas, y sus pies pueden pasar. No tiene aún 17 años, es muy ignorante y se comporta monstruosamente, yendo de una cosa a otra y poniendo motes a la gente, tanto que el otro día tuve que llamarla descarada; no creo que esto se deba a un vicio innato, sino a la tendencia que tiene de portarse coquetonamente. Pero ya estoy harto de sus coqueterías y no haré más caso de ellas…”

Páginas: 48
Serie de referencia: Mad Men, Matthew Weiner.
Canción de referencia: Dulce mirada, de Ariel Rot.

jueves, 16 de septiembre de 2010

La vida pasa de largo

Pocas veces me he sentido tan retratado leyendo un pasaje, como en éste de Revolutionary Road de Richard Yates.

¿Divertirme en las vacaciones? −repitió ella−. Pues no, nunca. Ya ves, has puesto el dedo en la llaga, Shep. De eso no puedo culpar al instituto, ¿verdad? No, en las vacaciones no hacía otra cosa que leer e ir al cine sola y pelearme con la tía o la prima o la amiga de mi madre que me tocaba aguantar aquel verano, o aquella Navidad. Suena como a que era una inadaptada, ¿verdad? Tienes razón. No fue culpa del internado ni de nadie más, sino de mis propios problemas emocionales. Aquí tienes una buena regla empírica, Shep: coge a cualquiera que se lamente porque la vida le ha pasado de largo, y tendrás un cien por cien de probabilidades de que sea por sus propios problemas emocionales.

Páginas: 45
Libro de referencia: Revolutionary Road, de Richard Yates.
Canción de referencia: Ready to start, de Arcade Fire.
Película de referencia: Conocerás al hombre de tus sueños, de Woody Allen.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Volver a Scottie, volver a casa

Después de todo un verano de más lectura de la habitual, después de leer autores aparentemente alejado de tus gustos, es bueno volver a casa y volver a Scottie. Sólo unos pequeños pasajes y ya te encuentras en casa, es reconfortante volver a casa. Scottie te envuelve con esa belleza que convierte a la crueldad en bella. Describe la más dolorosa de las emociones, a veces sobre la adolescencia, sobre el amor francamente derrumbado, sobre el alcohol en el que sobrevivir. Scottie habla sobre todo ello bajo esa simpleza que parece desprestigiarle.

Por orden de preferencia: El gran Gatsby, Suave es la noche, El último magnate, Hermosos y malditos y A este lado del paraíso. Aparentemente poca descendencia, pero surge la fuente inagotable de sus cuentos: memorables (Cabeza y hombros y Benerice se corta el pelo), surrealistas (Un diamante más grande que el Ritz o El curioso caso de Benjamin Button), o siguiendo la temática de sus novelas (la saga de Basil).

"Kathleen se había ido, llevándose el recuerdo de sus gestos, el suave movimiento de su cabeza, su cuerpo vigoroso y anhelante, sus pies desnudos sobre la arena mojada y huidiza.

El cielo se tornó descolorido y macilento, se hicieron monótonos el viento y la lluvia que barría los peces plateados de regreso hacia el mar. Había sido un día igual a todos. [...]

Subió la escalera. [...]Tuvo que olvidarla lenta y penosamente, peldaño tras peldaño, hasta llegar arriba. El piso vacío, con puertas que no velaban el sueño de nadie, parecía crecer a su alrededor. Al llegar a su habitación, se quitó la corbata, desató sus zapatos y se sentó al borde de la cama. Todo había terminado."


Páginas: 43
Libro de referencia: El último magnate, de Scott Fitzgerald.
Canción de referencia: Let´s go surfing, de The Drums.

jueves, 27 de mayo de 2010

Hay una mosca en la sopa...

...como cuando hay un poema en la novela. El diario que construye esta novela en obras se compone, en ciertas ocasiones, de pequeños poemas encontrados por el narrador. Quizás desentonen. Un botón:

"El caminar se hace sincero cuando tu paso y mi paso se encuentran.
Me siento importante ante tu sombra.
Recorroro las piedras que tus pies dejaron atrás.
Siento que también son mis piedras, como también siento que tu sombra es mi sombra.
Tú decides cuándo volver a caminar.
Yo te seguiré esperando."


Puestos a comparar, comparémonos con Nabokov y este tremendo fragmento, en forma de poema, de Lolita, de lo mejor de lo mejor.

Se busca, se busca a Dolores Haze, pelo castaño, labios escarlata.
Edad: cinco mil trescientos días.
Profesión: ninguna o “estrellita”

¿Dónde te escondes, Dolores Haze?¿Por qué te escondes, Dolores Haze? […]
¿Hacia dónde corres, Dolores Haze?
¿De qué está hecha la alfombra mágica?
¿Quién es tu héroe, Dolores Haze?
¿Otro de esos actores de gorras azules?

¡Oh los días fragantes, las playas con palmas, y los coche, los bares, Dolores míaDolores, cómo duele esa victoria automática! [...]

Páginas: 20
Libro de referencia: Lolita, de Vladimir Nabokov.
Canción de referencia: Mi realidad, de Lori Meyres.

jueves, 15 de abril de 2010

Papá, te odio

En la novela en obras ha llegado el momento de la discusión padre e hijo. Es sólo un punto de partida para el devenir futuro, pero aún así debe ser lo suficientemente duro como para poner al lector en situación.

Cuesta construir un diálogo que suene sincero. Los personajes siguen la discusión con demasiada artificialidad, buscando el fin que el escritor pretende darle sin dejarse llevar por lo que verdaderamente pasaría. Quizás sea el momento de repasar algunas peleas como en La gata sobre el tejado de zinc, con Brick y su padre diciéndose la verdad como puñetazos, o Paul Newman y Burl Ives en la versión cinematográfica.



ABUELO: Si te doy la copa, ¿me dirás qué es lo que te da asco?
BRICK: Sí, lo intentaré - Le da la copa - ¿Has escuchado la palabra mendacidad?
ABUELO: Claro. Mendacidad es una de esas palabrejas que los policastros se lanzan unos a otros.
BRICK: ¿Sabes lo que significa?
ABUELO: ¿No se refiere a mentiras y mentirosos?
BRICK: Sí, a mentiras y a mentirosos.
ABUELO: ¿Te ha mentido alguien? ¿Ha sido Margaret?
BRICK: No, ella no, no me importaría.
ABUELO: Entonces, ¿quién te ha mentido y sobre qué?
BRICK: Nadie en concreto y sobre nada en particular
ABUELO: Entonces qué, por el amor de Dios, ¿qué? ¿Por qué te frotas la cabeza? ¿Te duele?
BRICK:No, estoy intentando...
ABUELO: Concentrarte. Pero no puedes porque tienes el cerebro empapado en alcohol, ¿no es eso? ¡Cerebro reblandecido! ¿Qué sabes tú de mendacidad? ¡Demonios! Yo podría escribir un libro y aún me dejaría cosas en el tintero. Si pensase en todas las mentiras a las que me he enfrentado. ¡El aparentar! ¿No es eso mendacidad? ¿Tener que aparentar cosas que no piensas, que no sientes o de las que no tienes la menor idea? Por ejemplo, fingir que tengo cariño por mamá cuando nunca, en estos cuarenta años, he soportado su visión, su voz, ni siquiera su olor ¡Incluso cuando me acostaba con ella cada noche puntual como un reloj! Fingir querer a esos hijos de puta de Gooper y su esposa, y a esos cinco loros chillones¿Y la Iglesia? Que me aburre como una ostra, y sin embargo voy. Voy y me siento allí y escucho al tonto del cura. ¿Y los clubes? Los alces, los masones, el Rotaty, estupideces.

Páginas: 14
Libro de referencia: La gata sobre el tejado de zinc caliente, de Tennessee Williams.
Película de refencia: La gata sobre el tejado de zinc, de Richard Brooks.

lunes, 15 de marzo de 2010

Delibes, el tiempo y la distancia

De La sombra del ciprés es alargada, la novela que cambió mi forma de ser y pensar, extraigo esta martavillosa reflexión sobre la lejanía y el tiempo.


"Con relativa frecuencia recibía cartas de Jane. Ella me escribía todos los días, pero su correspondencia llegaba en montoncitos de diez o doce cartas que yo seleccionaba por orden de fechas antes de empezar a leerlas. Sus misivas suponían para mi impaciente soledad un gran consuelo. […]

Me hablaba de sus esperanzas y proyectos; de cómo había construido un calendario con veinticuatro cuadritos blancos en cada día y del placer confortante que suponía el tachar cada mañana las nueve horas de sueño. “Es un calendario –me explicaba-, que llevo siempre conmigo y donde quiera me sorprendan las campanadas de un reloj lo saco para tachar cada uno de los cuadritos blancos.

Es un placer tan simple y reconfortador que te lo recomiendo con toda el alma. De esta manera casi ves pasar el tiempo; y un tiempo que sería odioso normalmente, se transforma así en una cosa simpática porque te permite ir disfrutando paso a paso del camino que conduce a nuestra reunión definitiva."

Páginas: 8
Libro de referencia: La sombra del ciprés es alargada, de MIguel Delibes.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Más sobre la familia

La familia se convirtió en una obsesión de Tennessee Williams, plasmando en ella todo el dolor provocado años atrás. Por ejemplo, en El zoo de cristal o en De repente el último verano, reconocemos perfectamente a su hermana, descrito sutilmente en dos personajes fascinantes. Pero el culmen familiar llega con La gata sobre el tejado de zinc caliente, obra maestra del teatro y también del cine.

Una pequeña reflexión prestada. No es mera casualidad que muchos de los textos dramáticos más memorables del teatro norteamericano, desde Largo viaje hacia la noche hasta El niño enterrado, pasando por Muerte de un viajante y Quién teme a Virginia Woolf, describan tensiones familiares y enajenaciones, el toma y daca de las guerras domésticas. En realidad, la venerable tradición de dramatizar los conflictos familiares no es en modo alguno únicamente norteamericana: el tema trasciende las culturas, es anterior al Hamlet de Shakespeare y se remonta al teatro de Esquilo. Ciertamente, Tennessee Williams se percató de que situar la crisis del corazón en el seno de la familia proporcionaría material más que suficiente para conseguir la empatía del público y su catarsis, puesto que la mayoría puede identificarse con facilidad con esos niveles de conflicto emocional.

Robert Bray, introducción de El zoo de cristal, de Tennessee Williams. Artes escénicas/Obras. 2007.

Páginas: 7
Libro de referencia: El zoo de cristal, de Tennessee Williams.
Canción de referencia: Todo lo que no, de LKan.